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lunes, 16 de mayo de 2011

MAXIMUM GAME


Era inevitable que volviese de nuevo con el tema de los videojuegos, y esta vez le toca el turno a Crysis, que a modo de introducción podemos decir que es un juego desarrollado por Crytek y distribuido por la todopoderosa EA, que se encuadra dentro del género de la acción en primera persona, es decir, lo que se conoce como un shooter, con una temática de ciencia ficción.

Estamos ante una auténtica bestia, un monstruo, una abominación que no tiene parangón hoy en día, por lo menos en cuanto a gráficos y jugabilidad, no así en historia, aunque en la segunda parte de esta entrega sí que se puede observar un mayor desarrollo de la misma, pero, y enlazando con el artículo de Radamantis, Historias vs Efectos especiais, avance ou retroceso?, hay que decir que no es nada original, y más bien está llena de tópicos, eso sí, posee un final bastante digno y sorprendente.

La primera parte de dicho videojuego llegó a las tiendas haya por el año 2007 (la segunda en el 2011), y que todavía a día de hoy no existe videojuego que lo pueda igualar gráficamente y muy pocos lo superan en cuanto a su jugabilidad asombrosa e intuitiva a la vez que posee cierto toque estratégico para el combate. Sin embargo, pierde puntos en cuanto al control de vehículos, elemento que se pule en su segunda parte, la cual se muestra mucho más directa y centrada en una acción espectacular sin mucho más que pensar que avanzar hacia adelante mientras destrozas al enemigo, frente a la libertad de la cual gozabas en el primero, así como la pérdida del toque estratégico. Destacar en este punto, y pese a que parezca curioso y pueda chocar con lo que dije anteriormente, que se introduce un sistema de cobertura no demasiado desarrollado pero que se agradece y que cumple con su cometido. Todo ello no quiere decir que la segunda parte sea peor, simplemente es otro enfoque que algunos les puede gustar más y a otros menos. Estas diferencias, al igual que la diferencia de escenarios; el primero, ambientado en un lugar tropical, rodeados de una fauna exótica y selvática; y el segundo, en la mismísima ciudad de Nueva York; no evitan que en ambos babeemos con unas explosiones que te dejaran sin aliento, unos brillos de sol sobre los objetos que te cegaran, y un ruido de las armas que te ensordecerá. Y es que todo el apartado técnico de Crysis raya la perfección.

Por lo que se refiere al apartado sonoro, ya hemos destacado el sonido de las armas, pero también se debe destacar el buen hacer en cuanto a su apartado musical. Donde nos encontramos con una música que se adapta como un guante a las situaciones que se desarrollan a lo largo del juego, con unos temas lo suficientemente variados para que no te cansen. En este punto, quizás esté mejor situada la segunda parte con respecto a la primera.

En lo que respecta a su argumento, no vale mucho la pena hablar sobre él más de lo que ya se ha referido. Aunque cabría destacar que la acción se desarrolla en los años 20 del siglo XXI, donde el ejército norteamericano ha dotado a un grupo de soldados de élite con una armadura de combate, concretamente un nano traje que les dota de habilidades especiales como superfuerza, supervelocidad, invisibilidad, al igual que una mayor resistencia. A ello hay que sumar una invasión alienígena, que si en la primera parte no tiene demasiado peso, e incluso me atrevería a decir, que afecta negativamente al desarrollo del videojuego, en la segunda parte esto adquiere una relevancia fundamental convirtiéndose en el pilar y sostén de la historia. Como podéis observar, dicho así, no parece muy llamativo en cuanto a su carácter argumental, y es cierto. Sin embargo se debe remarcar que en la segunda entrega el esfuerzo ha sido algo mayor y la historia se dota de cierta profundidad, y se perfila el auténtico héroe de la saga, ya que hasta el final de la segunda entrega, Crysis, es un videojuego sin héroe, sin protagonista; y el único nexo de unión es el nano traje que es portado por diferentes soldados. Quizás, esto sea una característica a tener en cuenta, y que destaca con respecto a la mayor parte de otras sagas de videojuegos existentes.

Por último, tengo que decir, que entre la primera parte y la segunda, existe una expansión, que se puede jugar sin necesidad de tener instalado el Crysis original, la cual es bastante decepcionante. No aporta nada nuevo, ni en el argumento, ni en la jugabilidad, ni gráficamente, por lo que pienso que no merece demasiada atención más allá de prevenir a los que todavía no hayan jugado que eviten esta expansión, más que nada para no desperdiciar el tiempo.

Y nada más, simplemente decir que espero que os haya abierto el apetito viodeojueguil, y que si todavía no habeis probado esta joya que ha marcado un antes y un después en el mundo de los videojuegos (toda una revolución gráfica), no sé a que estáis esperando, sería una lástima perdérsela.

domingo, 1 de mayo de 2011

Clásicos de la literatura fantástica (II).




Esta vez voy a hablaros de Dune. Lo primero, si ya se que Dune es un libro de ciencia ficción no tecnicista ni prospectiva con aires de alegoría reflexionista. Que se supone que aquí hay que hablar de elfos, espadas y dragones...ya ya. El caso, no me parece necesario iniciar otra serie de post que tengan por titulo "clásicos de la literatura de ciencia ficción" y además no conozco bastantes obras para hacer algo digno de llevar ese nombre. Con esta introducción vamos con la entrada.

Dune.Dune. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de Dune? Hay ensayos escritos sobre Dune, hay gente que se masturba antes, después y durante la lectura de Dune, Dune fue (y al menos en mi cabeza es) casi una religión oscura conformando los tres tomos principales su necronomicón.
Estamos ante lo que por la crítica especializada general es uno de los pilares básicos que llevan al genero más allá de la literatura de quiosco para consumo masivo de adolescentes con falla en las relaciones sociales.
Si me entretuviera a describir el increíble universo, la proto historia ficticia desgranada, la indecible palpabilidad de sus personajes, y la infinidad de referencias a la propia historia de la realidad social mundial...me dedicaría a esto a tiempo completo y Radamantis tendría que ponerme un sueldo.
Resumiré diciendo que es un libro de ciencia ficción suave que no se pierde en interminables discursos hipotéticos sobre el funcionamiento de aparatos futuristas, cosa que por la época en que se publico (1965) era la moda en este submundo.
Rompiendo con los esquemas tradicionales se nos presenta un universo a la vez avanzado, retrasado y actual. Hay viajes interestelares, pistolas de rayos láser y escudos de fuerza, junto a una estructura imperialista feudal y duelos de espadas todo aderezado por compañías comerciales monopolistas cuyas acciones en bolsa cuentan tanto como las decisiones del emperador.
La historia presenta temas profundas como la ecología cultural, la crisis energética, las luchas de poder político, el culto mesiánico fanático y la eugenesia positiva. Todos de primerísima polémica en nuestra realidad.
Y por el medio encuentra sitio para el honor familiar, el ansia de poder y venganza, la corrupción de los poderosos, las intrigas y asesinatos de corte, las alucinaciones colectivas con relaciones incomprensibles con la cuántica (como la cuántica en si misma vamos) y otros temas más mundanos como el héroe liberador y el protagonista agobiado por la magnitud de los acontecimientos.
Podría empezar a hablaros del emperador Shaddam IV que merced a la lealtad de sus guerreros de élite los Sardaukar, criados en el planeta prisión de Salusa Secundus, gobierna con mano autoritaria el consejo de las casas reales del Landsraad.
O contaros los métodos de condicionamiento fisiológico y uso de narcóticos prescientes con los cuales las Bene Geserit, una orden femenina monástica, buscan a cualquier precio guiar a la humanidad hacía el bien.
También podría intentar esbozar el carácter y trasfondo de personajes tales como el eunuco genético asesino Hasimir Fenring,o de Stilgar el Naib de los Freemen, pueblo noble y libre en las debastadas tierras de Arrakis, o de Dama Jessica que debido al amor condenó al universo a la destrucción...
O podría dejarme de chorradas y hablaros del personaje principal. ¿Paul Atreides? No que va. Me refería a Dune. El planeta centro (metafórico) del universo, cuyo ecosistema e interrelaciones se ven tan descritas que se adivinan las tendencias hippis de Frank Herbert(que por cierto es el autor) y se aparece a la imaginación como una colosal(uber colosal) criatura viva...casi pensante.
Todo esto y mucho más que ni siquiera doy esbozado con mi profana lengua lo encontrareis en Dune. Me despido con unas lineas que el propio autor escribió:


"...no había espacio en mi mente para preocupaciones acerca del fracaso o el éxito del libro. Estaba preocupado tan solo por escribirlo. Seis años de investigaciones habían precedido al día en el que me senté a hilvanar la historia...Siguiendo a la primera publicación los informes de los editores fueron lentos y como se demostró después inexactos.La crítica había sido severa. Más de 12 editoriales habían rechazado su publicación.No había habido publicidad alguna. Sin embargo algo estaba pasando hay afuera.
Durante dos años me ví inundado por quejas de lectores y libreros acudiendo directamente a mi en su desesperación por que no podían encontrar el libro. Recibía llamadas a todas horas del día preguntando si había iniciado un culto. En principio me reí. Luego me di cuenta de que la pregunta era totalmente sería. Siempre contestaba asustado: ¡Dios santo.No! "

Frank Herbert, extracto de: Escribiendo Dune.


Ah...Dune, Dune, Dune...Buenos tiempos que no volverán.