Hoxe voume desmarcar da miña liña habitual de post, para introducir un tema polémico neste mundillo, o avance dos efectos especiais e tan aparente caída na calidade das historias.
Todo isto ven inspirado polo filme de Dune. Como pudestes comprobar na entrada de Minos, Clásicos de la literatura fantástica II, a historia de Dune é tremendamente absorbente. Rodada en 1984, hoxe é unha obra de culto que na súa época pasou desapercibida, quizais polo afán de Universal Pictures de convertir unha gran adaptación de 8 horas de metraxe nunha película comercial de 137 minutos, forzando a trama máis do debido e convertíndoa nunha película complexa para a época; ou pode que polo enigmático do rodar de David Lynch.
O certo e que se ben é unha obra de culto hoxe, non goza da popularidade dunha saga que comezaría en 1977 e que encandilou a propios e extraños. Estou a falar, como non, de Star Wars. Esta, sorprendentemente basada entre moitas outras na propia novela de Dune ( cando fixeron a adaptación, tanto Frank Herbert como David Lynch atoparon 16 coincidencias que facían que o parecido entre as mesmas fose claro cunha probabilidade superior o nº de estrelas coñecidas no ceo), fixo especial fincapé no novedoso dos efectos especiais, e resultou todo un éxito.
Sen desmerece-la historia (que como a maioría de frikis me ten encandilado), o realmente impactante de Star Wars foron sempre os avanzados efectos especiais. Isto, apoiado por un marketing sorpendente, que convertiría a saga na franquicia de Hollywood máis rentable; fixo que esta película acapare o noso recordo, postergando Dune ó esquecemento.
Isto é só un exemplo, pero a saga ten máis. Se agora comparamos a triloxía antiga coa moderna, vemos sustanciais diferencias no criterio dos seguidores. Para algúns esta nova triloxía é unha maravilla visual, para moitos, perdeuse a esencia de Star Wars, convertíndoa nun filme comercial barato (en canto a calificación, xa que estas tres non foron precisamente económicas).
Sen esquecernos dos filmes, se vemos os videoxogos, pasa o mesmo. A ver se me explico, nunha das industrias máis potentes, vamos pouco a pouco perdendo orixinalidade argumental para centrarnos nunha calidade visual bárbara. Así, todos estamos relativamente fartos de marines espaciais calvos, adaptacións de novelas de Tom Clancy ou videoxogos de terror preocupantemente semellantes a Resident Evil.
Así que aquí vos deixo a pregunta: que preferides que vos impacte dun filme, novela (a falta de orixinalidade no terreo literario é inda máis preocupante) ou videoxogo? unha historia orixinal, ou que simplemente estea ben contada?
Debo dicir que no noso grupo, este tema é polémico. Sen desmerecer ningunha das partes, o certo é que sempre buscamos un equilibrio entre visual e histórico. A min, particularmente, non me da vergoña recoñecer que se me conquista dende o terreo visual, e non esixo un argumento complexo para mostrar unha gran realización visual (e aquí entro en discrepancia clara coa opinión de Éaco na súa crítica de Sucker Punch, xa que non me pareceu tan absurda e sí moi impactante); se ben prefiro ante todo un argumento novo en escea.
Así que agardo enchades isto de comentarios mostrando a vosa opinión, se estades dispostos a tolerar un certo dejá vu para compensalo con grandes doses de efectos visuais, ou preferides que a acción se desenrole nun cuarto estático, pero teña un guión repleto de xiros argumentais.
Así que xa sabedes, continuade no fondo!!
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viernes, 6 de mayo de 2011
domingo, 1 de mayo de 2011
Clásicos de la literatura fantástica (II).

Esta vez voy a hablaros de Dune. Lo primero, si ya se que Dune es un libro de ciencia ficción no tecnicista ni prospectiva con aires de alegoría reflexionista. Que se supone que aquí hay que hablar de elfos, espadas y dragones...ya ya. El caso, no me parece necesario iniciar otra serie de post que tengan por titulo "clásicos de la literatura de ciencia ficción" y además no conozco bastantes obras para hacer algo digno de llevar ese nombre. Con esta introducción vamos con la entrada.
Dune.Dune. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de Dune? Hay ensayos escritos sobre Dune, hay gente que se masturba antes, después y durante la lectura de Dune, Dune fue (y al menos en mi cabeza es) casi una religión oscura conformando los tres tomos principales su necronomicón.
Estamos ante lo que por la crítica especializada general es uno de los pilares básicos que llevan al genero más allá de la literatura de quiosco para consumo masivo de adolescentes con falla en las relaciones sociales.
Si me entretuviera a describir el increíble universo, la proto historia ficticia desgranada, la indecible palpabilidad de sus personajes, y la infinidad de referencias a la propia historia de la realidad social mundial...me dedicaría a esto a tiempo completo y Radamantis tendría que ponerme un sueldo.
Resumiré diciendo que es un libro de ciencia ficción suave que no se pierde en interminables discursos hipotéticos sobre el funcionamiento de aparatos futuristas, cosa que por la época en que se publico (1965) era la moda en este submundo.
Rompiendo con los esquemas tradicionales se nos presenta un universo a la vez avanzado, retrasado y actual. Hay viajes interestelares, pistolas de rayos láser y escudos de fuerza, junto a una estructura imperialista feudal y duelos de espadas todo aderezado por compañías comerciales monopolistas cuyas acciones en bolsa cuentan tanto como las decisiones del emperador.
La historia presenta temas profundas como la ecología cultural, la crisis energética, las luchas de poder político, el culto mesiánico fanático y la eugenesia positiva. Todos de primerísima polémica en nuestra realidad.
Y por el medio encuentra sitio para el honor familiar, el ansia de poder y venganza, la corrupción de los poderosos, las intrigas y asesinatos de corte, las alucinaciones colectivas con relaciones incomprensibles con la cuántica (como la cuántica en si misma vamos) y otros temas más mundanos como el héroe liberador y el protagonista agobiado por la magnitud de los acontecimientos.
Podría empezar a hablaros del emperador Shaddam IV que merced a la lealtad de sus guerreros de élite los Sardaukar, criados en el planeta prisión de Salusa Secundus, gobierna con mano autoritaria el consejo de las casas reales del Landsraad.
O contaros los métodos de condicionamiento fisiológico y uso de narcóticos prescientes con los cuales las Bene Geserit, una orden femenina monástica, buscan a cualquier precio guiar a la humanidad hacía el bien.
También podría intentar esbozar el carácter y trasfondo de personajes tales como el eunuco genético asesino Hasimir Fenring,o de Stilgar el Naib de los Freemen, pueblo noble y libre en las debastadas tierras de Arrakis, o de Dama Jessica que debido al amor condenó al universo a la destrucción...
O podría dejarme de chorradas y hablaros del personaje principal. ¿Paul Atreides? No que va. Me refería a Dune. El planeta centro (metafórico) del universo, cuyo ecosistema e interrelaciones se ven tan descritas que se adivinan las tendencias hippis de Frank Herbert(que por cierto es el autor) y se aparece a la imaginación como una colosal(uber colosal) criatura viva...casi pensante.
Todo esto y mucho más que ni siquiera doy esbozado con mi profana lengua lo encontrareis en Dune. Me despido con unas lineas que el propio autor escribió:
"...no había espacio en mi mente para preocupaciones acerca del fracaso o el éxito del libro. Estaba preocupado tan solo por escribirlo. Seis años de investigaciones habían precedido al día en el que me senté a hilvanar la historia...Siguiendo a la primera publicación los informes de los editores fueron lentos y como se demostró después inexactos.La crítica había sido severa. Más de 12 editoriales habían rechazado su publicación.No había habido publicidad alguna. Sin embargo algo estaba pasando hay afuera.
Durante dos años me ví inundado por quejas de lectores y libreros acudiendo directamente a mi en su desesperación por que no podían encontrar el libro. Recibía llamadas a todas horas del día preguntando si había iniciado un culto. En principio me reí. Luego me di cuenta de que la pregunta era totalmente sería. Siempre contestaba asustado: ¡Dios santo.No! "
Dune.Dune. ¿Qué decir que no se haya dicho ya de Dune? Hay ensayos escritos sobre Dune, hay gente que se masturba antes, después y durante la lectura de Dune, Dune fue (y al menos en mi cabeza es) casi una religión oscura conformando los tres tomos principales su necronomicón.
Estamos ante lo que por la crítica especializada general es uno de los pilares básicos que llevan al genero más allá de la literatura de quiosco para consumo masivo de adolescentes con falla en las relaciones sociales.
Si me entretuviera a describir el increíble universo, la proto historia ficticia desgranada, la indecible palpabilidad de sus personajes, y la infinidad de referencias a la propia historia de la realidad social mundial...me dedicaría a esto a tiempo completo y Radamantis tendría que ponerme un sueldo.
Resumiré diciendo que es un libro de ciencia ficción suave que no se pierde en interminables discursos hipotéticos sobre el funcionamiento de aparatos futuristas, cosa que por la época en que se publico (1965) era la moda en este submundo.
Rompiendo con los esquemas tradicionales se nos presenta un universo a la vez avanzado, retrasado y actual. Hay viajes interestelares, pistolas de rayos láser y escudos de fuerza, junto a una estructura imperialista feudal y duelos de espadas todo aderezado por compañías comerciales monopolistas cuyas acciones en bolsa cuentan tanto como las decisiones del emperador.
La historia presenta temas profundas como la ecología cultural, la crisis energética, las luchas de poder político, el culto mesiánico fanático y la eugenesia positiva. Todos de primerísima polémica en nuestra realidad.
Y por el medio encuentra sitio para el honor familiar, el ansia de poder y venganza, la corrupción de los poderosos, las intrigas y asesinatos de corte, las alucinaciones colectivas con relaciones incomprensibles con la cuántica (como la cuántica en si misma vamos) y otros temas más mundanos como el héroe liberador y el protagonista agobiado por la magnitud de los acontecimientos.
Podría empezar a hablaros del emperador Shaddam IV que merced a la lealtad de sus guerreros de élite los Sardaukar, criados en el planeta prisión de Salusa Secundus, gobierna con mano autoritaria el consejo de las casas reales del Landsraad.
O contaros los métodos de condicionamiento fisiológico y uso de narcóticos prescientes con los cuales las Bene Geserit, una orden femenina monástica, buscan a cualquier precio guiar a la humanidad hacía el bien.
También podría intentar esbozar el carácter y trasfondo de personajes tales como el eunuco genético asesino Hasimir Fenring,o de Stilgar el Naib de los Freemen, pueblo noble y libre en las debastadas tierras de Arrakis, o de Dama Jessica que debido al amor condenó al universo a la destrucción...
O podría dejarme de chorradas y hablaros del personaje principal. ¿Paul Atreides? No que va. Me refería a Dune. El planeta centro (metafórico) del universo, cuyo ecosistema e interrelaciones se ven tan descritas que se adivinan las tendencias hippis de Frank Herbert(que por cierto es el autor) y se aparece a la imaginación como una colosal(uber colosal) criatura viva...casi pensante.
Todo esto y mucho más que ni siquiera doy esbozado con mi profana lengua lo encontrareis en Dune. Me despido con unas lineas que el propio autor escribió:
"...no había espacio en mi mente para preocupaciones acerca del fracaso o el éxito del libro. Estaba preocupado tan solo por escribirlo. Seis años de investigaciones habían precedido al día en el que me senté a hilvanar la historia...Siguiendo a la primera publicación los informes de los editores fueron lentos y como se demostró después inexactos.La crítica había sido severa. Más de 12 editoriales habían rechazado su publicación.No había habido publicidad alguna. Sin embargo algo estaba pasando hay afuera.
Durante dos años me ví inundado por quejas de lectores y libreros acudiendo directamente a mi en su desesperación por que no podían encontrar el libro. Recibía llamadas a todas horas del día preguntando si había iniciado un culto. En principio me reí. Luego me di cuenta de que la pregunta era totalmente sería. Siempre contestaba asustado: ¡Dios santo.No! "
Frank Herbert, extracto de: Escribiendo Dune.
Ah...Dune, Dune, Dune...Buenos tiempos que no volverán.
lunes, 4 de abril de 2011
O Master, especie en extición
Continuando coa liña de post que veño facendo, vamos prestarlle especial atención á figura principal dunha partida de rol, o master.
Por que?, vos preguntaredes. Pois ben, porque metres que para ser xogador só fan falla ganas de divertirse e imaxinación, para master fai falla ademais dedicación.
Sen master non hai partida (isto xeneraliza tamén en que sen partida non hai master, volveremos a ese razoamento máis tarde) xa que é el o encargado de escribir, organizar e motiva-los xogadores, ademais de ser o que está obrigado as misións de loxística e presentación. O master, aínda que non sempre, é o encargado de reunir a xogadores que non se coñecen entre si, e SEMPRE é o encargado de soluciona-los problemas que aparezan entre os mesmos.
Deste xeito, as obrigas son moitas e variadas, así que atopar un master é un tesouro; deses que se atopan custodiados por un exército de orcos, dragóns, un demonio e un feiticeiro louco, todo á vez. Pero aínda que poida parecer abrumador, non acaba por ser tan extenuante. Os apartados bós que ten este traballo veñen dados na expresión de creatividade, na sensación de poder, e na inexplicable sensación producida cando os demais se divirten coas túas creacións.
Non é tan difícil ser master, pero é algo que non se lle pode dicir ós teus xogadores se queres manter esa posición dominante ( e créeme, PRECISAS esa posición).
Realmente, só é un problema de tempo. Tempo para ler os inconmensurables libros de regras (que non hai que memorizar, pero nos que tes que saber como buscar), tempo para imaxinar e escribir, e por último tempo para xogar; fronte ós teus xogadores que só requiren do tempo para xogar, pero que aínda así che porán pegas para facelo.
Visto o artigo, coido que ningún lector quere ser master, e incluso os que xa o fosen (e rogo comentedes para pornos en contacto, que preciso estrear uns dados novos) seguro que están a arrepentirse. Por que entón segue a haber masters? Basicamente é por cabezonería (cantas veces masters fartos acaban por chegar á conclusión de que a partida se xoga ou se xoga, e punto), pero como segundas razóns están a expresión da creatividade (tes todo un mundo que imaxinar, dende onde están os mares e cordilleiras ate a que divinidade rogan os crédulos do teu mundo), a diversión de propoñer retos ós teus xogadores ( aquí entran desde as criaturas máis horripilantes que existen ata as adiviñanzas máis clásicas) e a sensación de poder que supón ser máis que o deus dese mundo.
Así que se che gusta escribir, propoñer diversións e tes certas dotes histriónicas de representación (a grandilocuencia é parte do teu papel cando representas o mundo), anímote a que emprendas este camiño, posto que se probas, de seguro que che ha gustar. E por certo, se buscas xogadores, aquí estou!!
Agardo con impaciencia comeza-las críticas dos xogos para que poidades saber con cal empezar.
Sen máis despedirme, que teño que marchar limpar un dungeon. Vémonos na taberna na próxima lúa, se sobrevivo...
Por que?, vos preguntaredes. Pois ben, porque metres que para ser xogador só fan falla ganas de divertirse e imaxinación, para master fai falla ademais dedicación.
Sen master non hai partida (isto xeneraliza tamén en que sen partida non hai master, volveremos a ese razoamento máis tarde) xa que é el o encargado de escribir, organizar e motiva-los xogadores, ademais de ser o que está obrigado as misións de loxística e presentación. O master, aínda que non sempre, é o encargado de reunir a xogadores que non se coñecen entre si, e SEMPRE é o encargado de soluciona-los problemas que aparezan entre os mesmos.
Deste xeito, as obrigas son moitas e variadas, así que atopar un master é un tesouro; deses que se atopan custodiados por un exército de orcos, dragóns, un demonio e un feiticeiro louco, todo á vez. Pero aínda que poida parecer abrumador, non acaba por ser tan extenuante. Os apartados bós que ten este traballo veñen dados na expresión de creatividade, na sensación de poder, e na inexplicable sensación producida cando os demais se divirten coas túas creacións.
Non é tan difícil ser master, pero é algo que non se lle pode dicir ós teus xogadores se queres manter esa posición dominante ( e créeme, PRECISAS esa posición).
Realmente, só é un problema de tempo. Tempo para ler os inconmensurables libros de regras (que non hai que memorizar, pero nos que tes que saber como buscar), tempo para imaxinar e escribir, e por último tempo para xogar; fronte ós teus xogadores que só requiren do tempo para xogar, pero que aínda así che porán pegas para facelo.
Visto o artigo, coido que ningún lector quere ser master, e incluso os que xa o fosen (e rogo comentedes para pornos en contacto, que preciso estrear uns dados novos) seguro que están a arrepentirse. Por que entón segue a haber masters? Basicamente é por cabezonería (cantas veces masters fartos acaban por chegar á conclusión de que a partida se xoga ou se xoga, e punto), pero como segundas razóns están a expresión da creatividade (tes todo un mundo que imaxinar, dende onde están os mares e cordilleiras ate a que divinidade rogan os crédulos do teu mundo), a diversión de propoñer retos ós teus xogadores ( aquí entran desde as criaturas máis horripilantes que existen ata as adiviñanzas máis clásicas) e a sensación de poder que supón ser máis que o deus dese mundo.
Así que se che gusta escribir, propoñer diversións e tes certas dotes histriónicas de representación (a grandilocuencia é parte do teu papel cando representas o mundo), anímote a que emprendas este camiño, posto que se probas, de seguro que che ha gustar. E por certo, se buscas xogadores, aquí estou!!
Agardo con impaciencia comeza-las críticas dos xogos para que poidades saber con cal empezar.
Sen máis despedirme, que teño que marchar limpar un dungeon. Vémonos na taberna na próxima lúa, se sobrevivo...
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miércoles, 2 de marzo de 2011
Clásicos de la literatura fantástica (I)
Pues en orden de desvirgar este blog, sin contar con la introducción de mi colega Radamante que es más bien como un ligero tocamiento, me pareció apropiada una recomendación literaria. Y es que llegada una cierta edad te das cuenta de que tienes que hacer muchas cosas en la vida y que no tienes todo el tiempo del mundo para dedicárselo a tus hobbies. Por lo tanto, casi como que no te puedes permitir leerte los 16 libros de Drizzt Do´Urden para comprobar (contra todo pronóstico) si alguno vale la pena. Con esto en mente te asalta la siguiente pregunta: ¿Qué leo? Pues yo tengo la única respuesta y es que no hay ninguna respuesta absolutamente acertada ni ninguna totalmente incorrecta. En resumidas cuentas, lee lo que te guste, incluso al colega Salvatore si (Ao no lo quiera) eso es lo que te pone. Pero el gusto como el interés no nacen. Hay que cultivarlos y para eso se necesita información y toda la información tanto mala como buena, incompleta, fragmentada, incoherente o deshilachada es útil para formarte una visión de conjunto.
En fin que voy a daros mi opinión, ni humilde ni grande; solo una desinformada opinión como todas, sobre un libro que no debería faltar en un acervo de cultura friki.
Antes de empezar quiero decir por si hay algún tiquismiquis que soy consciente de que estrictamente hablando en la literatura fantástica (adscribámonos en este momento al subgénero más friki denominado espadaybrujeria) solo existen como clásicos “El señor de los anillos” y como mucho apurando un poco las cuentas las sagas de Conan. Pero estos libros ya son ampliamente conocidos y recomendados por el juez tiempo. Con el titulo sonoramente elegido quería referirme a libros que se salen de lo común, lo cual en este género tampoco es echarles muchos laureles.
Bueno, ahora que ya os estáis aburriendo empiezo. El titulo de la saga es “El ciclo de la puerta de muerte”. Si es una saga. No, no es una trilogía. ¿Tretralogia? Nop. ¿Quintalogia? Equivocado otra vez. Y es que amigo mío estamos hablando de 7 tomos; unos más extensos que otros pero todos bastante respetables. Si ya sé que esto parece la típica medida comercial, más paginas totalmente áridas para la historia, más tomos, más dinero y tachán!!! adoremos todos al poderoso capitalismo. Y si, algo de eso hay, pero a fin de cuentas la vida es así.
A modo de consuelo os diré que hay en principio una justificación más que válida para esa extensión y es que el mundo fantástico descrito no es en realidad un mundo sino 4, que suman 6 si contamos la cárcel a-dimensional del Laberinto y el nexo que da nombre a la obra: la puerta de la muerte.
Hace eones tres eran las razas que habitaron el antiguo mundo; enanos, elfos y humanos gobernados por los dioses de la luz llamados sartán, señores de la magia del canto y la danza. Pero los enemigos ancestrales de estos, los patryn dueños de los secretos de la magia rúnica, se alzaron con brutal fuerza para dominar el mundo y esclavizar a los mensch (los mortales). Los Sartán, no queriendo entrar en una guerra con su enemigo que arrasaría el mundo hasta las cenizas, llevaron a cabo la separación. Destrozaron el tejido de la realidad y con los pusilánimes pedazos de materia que quedaron formaron los 4 nuevos mundos y además encerraron a los patryn en el proceso.
Pero ahora los patryn se han liberado, bajo el mandato del autodenominado señor del nexo resurgen de su prisión con su ansia de venganza sumada a su deseo de dominación.
Y el único que puede detenerlos es…Vete tú a saber por qué el protagonista a través de los ojos del cual conocemos la historia no es un chiquillo que sobrevive del robo ni un paladín ni un guerrero de fortuna sino la mano derecha del señor maligno. Un patryn, uno de los dioses perversos que es elegido para cruzar la puerta y explorar los 4 nuevos mundos además de intentar causar el caos en los mismos.¿Ya no parece tan típico, no?
Esa es la primera diferencia con respecto a la fantasía a la que estamos acostumbrados, pero para nada la última o la más importante. A lo largo de estos 7 tomos encontraremos multitud de personajes bien caracterizados e individualizados imposibles de definir con palabras como picaro, guerrero, mago…. Cuatro ambientaciones totalmente distintas en los cuatro mundos donde las razas han evolucionado tecnológica y socialmente de forma dispar, y quizás lo mejor de todo una vida interior de los personajes principales (que serán difíciles de diferenciar) como nunca se ha contemplado. En vez de pasarse las jornadas limpiando templos abandonados de toda muchedumbre formada por osgos, necrófagos, esfinges y demás panda; los personajes se cuestionarán sus acciones, sus planes, sufrirán con la soledad o el miedo o se sentaran presa de la frustración debida a una forzosa inacción por lo inabarcable de los sucesos en los que se ven envueltos. También se suicidarán o formaran una familia, descubrirán que la luz a veces quema y en la oscuridad nace el amor, que la gente (y los dioses, que son poderosos pero no se libran de las debilidades psíquicas de los mortales) no son malos o buenos, si no que tienen unas motivaciones y unas circunstancias que los mueven de una determinada manera todos dentro de un tapiz que no es sino una alegoría de la vida misma que, recordémoslo, es lo que debe ser toda obra de ficción.
Solo comentar para acabar y para aquellos que puedan sentirse interesados que los autores son nada menos que Margaret Weis y Tracy Hickman (véase wikipedia) y que esta representa la forma más madura e independiente de su ciclópea creación solo superada; tal vez, yo no lo he leído, por una saga denominada de fantasía oscura de cuyo nombre ahora mismo no quiero acordarme.
En fin que voy a daros mi opinión, ni humilde ni grande; solo una desinformada opinión como todas, sobre un libro que no debería faltar en un acervo de cultura friki.
Antes de empezar quiero decir por si hay algún tiquismiquis que soy consciente de que estrictamente hablando en la literatura fantástica (adscribámonos en este momento al subgénero más friki denominado espadaybrujeria) solo existen como clásicos “El señor de los anillos” y como mucho apurando un poco las cuentas las sagas de Conan. Pero estos libros ya son ampliamente conocidos y recomendados por el juez tiempo. Con el titulo sonoramente elegido quería referirme a libros que se salen de lo común, lo cual en este género tampoco es echarles muchos laureles.
Bueno, ahora que ya os estáis aburriendo empiezo. El titulo de la saga es “El ciclo de la puerta de muerte”. Si es una saga. No, no es una trilogía. ¿Tretralogia? Nop. ¿Quintalogia? Equivocado otra vez. Y es que amigo mío estamos hablando de 7 tomos; unos más extensos que otros pero todos bastante respetables. Si ya sé que esto parece la típica medida comercial, más paginas totalmente áridas para la historia, más tomos, más dinero y tachán!!! adoremos todos al poderoso capitalismo. Y si, algo de eso hay, pero a fin de cuentas la vida es así.
A modo de consuelo os diré que hay en principio una justificación más que válida para esa extensión y es que el mundo fantástico descrito no es en realidad un mundo sino 4, que suman 6 si contamos la cárcel a-dimensional del Laberinto y el nexo que da nombre a la obra: la puerta de la muerte.
Hace eones tres eran las razas que habitaron el antiguo mundo; enanos, elfos y humanos gobernados por los dioses de la luz llamados sartán, señores de la magia del canto y la danza. Pero los enemigos ancestrales de estos, los patryn dueños de los secretos de la magia rúnica, se alzaron con brutal fuerza para dominar el mundo y esclavizar a los mensch (los mortales). Los Sartán, no queriendo entrar en una guerra con su enemigo que arrasaría el mundo hasta las cenizas, llevaron a cabo la separación. Destrozaron el tejido de la realidad y con los pusilánimes pedazos de materia que quedaron formaron los 4 nuevos mundos y además encerraron a los patryn en el proceso.
Pero ahora los patryn se han liberado, bajo el mandato del autodenominado señor del nexo resurgen de su prisión con su ansia de venganza sumada a su deseo de dominación.
Y el único que puede detenerlos es…Vete tú a saber por qué el protagonista a través de los ojos del cual conocemos la historia no es un chiquillo que sobrevive del robo ni un paladín ni un guerrero de fortuna sino la mano derecha del señor maligno. Un patryn, uno de los dioses perversos que es elegido para cruzar la puerta y explorar los 4 nuevos mundos además de intentar causar el caos en los mismos.¿Ya no parece tan típico, no?
Esa es la primera diferencia con respecto a la fantasía a la que estamos acostumbrados, pero para nada la última o la más importante. A lo largo de estos 7 tomos encontraremos multitud de personajes bien caracterizados e individualizados imposibles de definir con palabras como picaro, guerrero, mago…. Cuatro ambientaciones totalmente distintas en los cuatro mundos donde las razas han evolucionado tecnológica y socialmente de forma dispar, y quizás lo mejor de todo una vida interior de los personajes principales (que serán difíciles de diferenciar) como nunca se ha contemplado. En vez de pasarse las jornadas limpiando templos abandonados de toda muchedumbre formada por osgos, necrófagos, esfinges y demás panda; los personajes se cuestionarán sus acciones, sus planes, sufrirán con la soledad o el miedo o se sentaran presa de la frustración debida a una forzosa inacción por lo inabarcable de los sucesos en los que se ven envueltos. También se suicidarán o formaran una familia, descubrirán que la luz a veces quema y en la oscuridad nace el amor, que la gente (y los dioses, que son poderosos pero no se libran de las debilidades psíquicas de los mortales) no son malos o buenos, si no que tienen unas motivaciones y unas circunstancias que los mueven de una determinada manera todos dentro de un tapiz que no es sino una alegoría de la vida misma que, recordémoslo, es lo que debe ser toda obra de ficción.
Solo comentar para acabar y para aquellos que puedan sentirse interesados que los autores son nada menos que Margaret Weis y Tracy Hickman (véase wikipedia) y que esta representa la forma más madura e independiente de su ciclópea creación solo superada; tal vez, yo no lo he leído, por una saga denominada de fantasía oscura de cuyo nombre ahora mismo no quiero acordarme.
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